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¿Intolerante a la lactosa?

Todo lo que siempre quisiste saber sobre esta condición

Algunas personas se privan del enorme placer de comer queso o ciertos quesos debido a un temor, muchas veces infundado, a la lactosa.

Platicamos con Karen Zaldívar Migueles (licenciada en nutrición y ciencias de los alimentos, maestra en nutriología aplicada, especializada en obesidad y nutrición del deporte), acerca de la creciente tendencia de diagnosticar o autodiagnosticarse intolerancias.

 

¿Cómo enfrentas las intolerancias alimenticias en tu trabajo?

Atiendo a pacientes que requieren un cambio de composición corporal y de hábitos. Cuando doy consulta a un paciente por primera vez, es sumamente común que muchos de ellos hablan de intolerancias, que evidentemente  son autodiagnosticadas. Para dictaminar una intolerancia alimenticia se necesitan una serie de pruebas que concluyan que el aparato digestivo de una persona, es incapaz de romper una molécula para poder digerirla. Hay gente que nace con condiciones genéticas de verdadera intolerancia, pero son más los casos de intolerancias inexistentes, influenciadas por modas e ignorancia.

 

¿Es posible que algunas personas desarrollen intolerancias por desordenes alimenticios?

Algo así. Todos los seres humanos tenemos una  microbiota o gran colonia de bacterias especializadas para digerir cada tipo de alimento. Nuestro sistema digestivo tiene bacterias preparadas para el procesamiento específico de carnes, verduras, fibras, cereales, azúcares, lácteos, etc.

Si una persona decide dejar de comer ciertos alimentos porque supone que no “le caen bien”, porque ha escuchado “que son malos” o porque quiere hacer algún tipo de dieta, provocará que la colonia original de bacterias que viven en nuestros órganos digestivos se atrofie. Cuando esa misma persona vuelva a tomar, por ejemplo, leche, carne o algún producto con gluten, del que se había desligado, sufrirá síntomas de indigestión.

 

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es una azúcar presente en la leche de cualquier mamífero.

 

¿Y la intolerancia a la lactosa?

Cuando el cuerpo genera una deficiencia en la producción de la enzima llamada, Lactasa (encargada de absorber el azúcar de la leche en el organismo), se produce lo que conocemos como intolerancia a la lactosa.

Al nacer nuestro cuerpo se adapta a digerir la leche materna, pero tras este periodo la mayoría de las personas digiere cada vez menos la lactosa.

lactosa

¿Porqué en México, recientemente se habla tanto de intolerancia a la lactosa?

Los mexicanos tenemos problemas de intolerancia a la lactosa que pueden, en muchos casos, ser de origen genético. A diferencia de los europeos o muchos pueblos del Medio Oriente que han consumido leche y desarrollado una alta tolerancia a los lácteos desde hace más de 7 mil años, en México, tenemos poco más de 4 siglos de consumir leche de bovinos, ovinos y caprinos.

Tenemos también muchos desordenes alimenticios que han impedido el correcto funcionamiento de nuestras colonias bacterianas y de los órganos que intervienen en la digestión.

A todo lo anterior podemos sumar el problema que genera la moda de las dietas extremas y la ignorancia de los pros y contras de muchos alimentos. Las modas alimenticias satanizan a muchos alimentos. Hoy los lácteos están, injustamente, en muchas “listas negras”.

 

Motivos ancestrales

De acuerdo a la Gaceta Médica de México, en nuestro país hay altos índices de de intolerancia a la lactosa (IL) debido a la deficiencia de lactasa (con “a”), que ayuda a la digestión de la lactosa. La IL afecta a casi un 30% entre la población adulta.

 

¿En Europa hay más tolerancia a la lactosa?

Allá no comen grandes cantidades de queso en una misma comida, sino que degustan pequeñas cantidades, con cierta regularidad. Lo dosifican.

Los europeos han regulado su ingesta de lácteos por milenios y ello les ha permitido desarrollar una gran tolerancia a la lactosa. En Europa, menos del 10% de la población es intolerante a la lactosa, pero lo más importante es que millones de europeos comen bien balanceado y de forma moderada.

 

 

¿Qué tan conveniente es el consumo de lácteos deslactosados?

Algo muy común es que las personas que se auto diagnostican como intolerantes a la lactosa, de inmediato compran leche o cremas deslactosadas. Lo malo es que si una persona suprime súbitamente la lactosa, lo único que conseguirá es atrofiar su colonia de bacterias. Otra consecuencia de esta supresión es el aumento del riesgo de no alcanzar las recomendaciones de algunos nutrimentos como el calcio, y quizá también las proteínas, por lo que en este caso, esas personas deberían procurar el consumo de alimentos alternativos que aporten la cantidad suficiente de calcio, como quesos, helados o yogur.

 

¿Cómo afectan los quesos a una persona con intolerancia a la lactosa?

Si son realmente intolerantes, es recomendable prescindir por completo de la leche y productos que la contengan, ya que no existe ningún tratamiento para aumentar la habilidad del organismo para producir lactasa.

Sin embargo, cuando la deficiencia de lactasa es parcial o existe un autodiagnóstico, se pueden y deberían tomar pequeñas cantidades de leche o sus derivados, sin que se produzcan trastornos.

Si la gente supiera que los quesos, conforme más se maduran, van perdiendo lactosa, vencerían el mito que ha perjudicado a este tipo de alimentos nobles. Las aportaciones nutrimentales de los quesos son muchas.

Comiendo poco a poco y en pequeñas cantidades, el sistema digestivo se puede regenerar y con ello se evitaría el sacrificio de algo tan sabroso y nutritivo como el queso.

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