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La historia de los quesos de Europa

Por siglos, Europa ha sido el epicentro de los quesos en el mundo. Para entender el grado de perfección que se ha alcanzado en la elaboración de estas joyas de la gastronomía, te contamos algunos datos interesantes.

Los griegos y las culturas con las que convivieron llegaron a perfeccionar la elaboración de distintos tipos de quesos. Siglos después, los romanos no sólo consolidaron la producción sino que, a través de las enormes redes comerciales que desarrollaron en sus conquistas, llevaron la cultura del queso a toda Europa e Inglaterra.

Al concluir la era romana, el continente entró en un etapa de “oscuridad cultural” que duró  mil años, durante los cuales el conocimiento era un lujo de los poderosos y los religiosos. Durante este periodo, conocido como Edad Media, las abadías acumularon libros e información necesaria para el desarrollo cultural. Las grandes recetas para elaboración de vinos, cervezas, quesos y platillos que definieron las diversas gastronomías de Europa tomaron forma, fueron protegidas y perfeccionadas al interior de los monasterios cristianos.

Sabemos que al menos desde el año 879 d.C. en el valle del río Po ya se hacía el queso Gorgonzola. Gracias a esta y a otras pequeñas producciones regionales, Italia desarrolló variedades con distintos tipos de leche, y para el siglo X esta zona se convirtió en el epicentro de la producción quesera en el continente.

Gracias a diferentes manuscritos, tenemos certeza de que cerca del 1070 d.C., en el monasterio de Conques, Francia, los monjes elaboraban el cremoso y potente queso Roquefort.

En este periodo, en Inglaterra toma fuerza el Cheddar e igual ocurre con otros quesos en las zonas montañosas del norte de España. Dependiendo del clima y la geografía, cada región fue dando mejores resultados en la cría de vacas, ovejas o cabras lecheras. Los valles, montañas, costas, pastizales y ríos fueron definiendo la personalidad de cada queso.

Más tarde, durante la Edad Media tardía, se cuenta con fórmulas precisas para crear estilos que perduran hasta nuestros días.

Para finales del siglo XV y principios del XVI, el Gouda, el Camembert y el Parmesano ya son productos comunes en regiones de Flandes, Francia, y en el norte de lo que hoy es Italia. En esta época se multiplican los viajes transoceánicos y de circunnavegación y así comienza una nueva era para los quesos que llegan a los confines de la Tierra.

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