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Arma tu tabla de quesos

La famosa tabla de quesos se sirve tradicionalmente entre el plato principal y el postre,
y es un momento esencial en la comida, un interludio entre la parte caliente y sabrosa
y el final frío y dulce de una comida.

Ya sea que incluyas quesos que ya conoces o experimentes con nuevas opciones,
compartir un plato de queso es una experiencia divertida y relajante.

Sigue estos sencillos consejos para que tu tabla sea todo un éxito:

Selección.
Se trata de calidad, no cantidad. Tu plato debe tener entre 3 y 5 quesos distintos. Calcula de 70 a 100 gr de queso por persona en total. Elige una variedad de estilos de queso –de cremoso y suave a duro– y diferentes tipos de leche. Para el toque de frescura y sabor, compra el queso en una tienda cercana a tu evento. Pide ayuda a los expertos, quien te venda los quesos puede sugerirte sabores y texturas complementarias para crear una tabla armoniosa.

Presentación.
Pon el queso a temperatura ambiente antes de servirlo (30 minutos a una hora, dependiendo del tipo y tamaño). No hay una forma incorrecta de presentar una tabla de quesos, pero recomendamos que coloques los quesos en círculo, con suficiente distancia entre sí para que no se toquen y sea fácil cortar y servir. Organízalos en sentido del reloj, del más suave al más complejo. Por ejemplo: Brie, Emmental, Mimolette, Fourme d’Ambert / Brillat-Savarin, Comté, Époisses, Bleu d’Auvergne.

Maridaje con comida.
Corta manzanas o peras en pedazos finos y organiza los quesos seleccionados. Incluye higos, moras, lulo, pasas doradas y duraznos secos para un complemento dulce y exótico. Añade algo crujiente y saludable, como frutos secos. Puedes incluir pasta de membrillo, mantequilla de ciruela o chutney. Rocía un poco de miel en los quesos fuertes, para darles un toque dulce. Incluye un poco de pan tostado o finas rebanadas de baguette. Recuerda que el queso es la estrella, si sirves galletas, selecciona estilos suaves que no compitan con él.

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